HISTORIA EN LA SIBERIA

Historia

Prehistoria

La comarca nororiental de la actual provincia de Badajoz sale de la prehistoria fuertemente apegada a la ganadería y a la caza. Aun siendo tierras aisladas, sus habitantes han dejado prueba de sus preocupaciones religiosas y funerarias, en algunos hallazgos aislados, en los numerosos abrigos de pinturas rupestres repartidos por sus sierras, y en las genéricamente denominadas estelas decoradas extremeñas.

Entre los primeros hallazgos se encuentran, por ejemplo, el tesorillo áureo de Navalvillar de Pela o el torques de Orellana, ambos en oro. Las sierras de Herrera, Talarrubias, Navalvillar y, sobre todo, los montes que marcan la transición al Valle de Alcudia son claros ejemplos de abrigos con pinturas rupestres. Destacan entre todas ellas las representaciones de carros y armas del Peñón del Buitre. También aparecen guerreros, armas (escudos, espadas, lanzas y a veces arcos) y elementos propios del ajuar funerario como fíbulas, espejos, peines, navajas de afeitar, o, como en el caso de una pieza recuperada recientemente en Herrera del Duque, un instrumento de cuerda, a la manera de la phorminx homérica.

Dominación romana

VILLA ROMANA DE LACIMURGA

Villa romana de Lacimurga.

A la primera presencia romana obedecen asentamientos fortificados del porte del que se conserva el Peñón del Pez, de Peñalsordo, y muy pronto toda la zona debió de verse sometida al sistema administrativo romano, desarrollado desde centros urbanos priorizados desde el punto de vista político, algunos de los cuales recibirían el estatus de municipium con la concesión generalizada del ius Latiique tiene lugar bajo el reinado de Vespasiano (7374 d. C.). Tal sería el caso de los dos grandes núcleos urbanos de época romana documentados hasta la fecha en la zona: Lacimurga Constantia Iulia, identificada con el Cerro de Cogolludo (Navalvillar de Pela), yMirobriga, localizada en el Cerro del Cabezo, en término municipal de Capilla. De ambas se conocen gran cantidad de hallazgos, tanto monumentales como epigráficos, y en ambas se han realizado recientemente excavaciones arqueológicas sistemáticas que en el primero de los casos ha documentado el hundimiento de sus raíces en los primeros siglos del I milenio a. C., con una fuerte presencia orientalizante, y en el segundo la presencia de un edificio monumental tal vez relacionado con el foro de la ciudad.

Reconquista

Las tierras que hoy conocemos como Siberia extremeña pertenecieron al reino musulmán de Toledo hasta que fue conquistado en 1085 por Alfonso VI de León. Sin embargo, al estar este territorio tan alejado de la capital toledana, no se incorporó en esta fecha a Castilla, sino que quedó entre cristianos y musulmanes; es decir, en la frontera.

En la vanguardia de esta zona, los musulmanes construyeron o repararon una serie de fortalezas estratégicamente situadas en CapillaAlmorchónAlcocerPuerto Peña yHerrera. A su vez, los cristianos de Toledo construyeron otra serie de fortalezas con los castillos de Muro, Dos Hermanas, Malamoneda y Milagro. Es en 1212, con la derrota musulmana en las Navas de Tolosa, cuando se produce un fuerte cambio de ritmo en la reconquista. Entre 1212 y 1230, las tierras de La Siberia extremeña fueron incorporándose a Castilla.

La reconquista de la comarca la inició Alfonso Téllez de Meneses, caballero palentino, afincado en Toledo, quien en 1222 pobló, entre otros, el castillo de Muro, junto a la actualHelechosa de los Montes. Unos años después, en 1226, el castillo fue vendido al arzobispo de Toledo. Alfonso Téllez conquistó también Alcocer hacia 1225, donándola al arzobispo de Toledo. En 1226 Fernando III conquistó el castillo de Capilla, para entregárselo unos años después a los templarios con un amplio alfoz que, al disolverse en 1309la Orden del Temple, pasó a la Orden de Alcántara. Este territorio, que pasó también al arzobispado de Toledo, formaría luego el estado de Capilla, adscrito a la casa ducal de Osuna.

Así comenzó la dependencia de La Siberia respecto de Toledo, que aún perdura hoy en lo eclesiástico. Con la reconquista, los reyes cristianos se vieron obligados, ante la imposibilidad de controlar todos los territorios, a repoblar los que iban recuperando y a otorgar su administración a miembros de la nobleza, a órdenes militares, a instituciones eclesiásticas y a las ciudades. A las ciudades en particular les interesaba expandir lo más posible su jurisdicción municipal sobre grandes extensiones de tierra. Por eso, en La Siberia extremeña serán los concejos de Toledo y Talavera de la Reina los que formen cada uno un amplio alfoz, para poblarlo y defenderlo. De la actual Siberia extremeña sólo dos localidades, Castilblanco y Valdecaballeros, pertenecieron al concejo de Talavera; las demás pertenecieron al de Toledo, organizándose a partir de la reconquista en tres unidades territoriales: condado de Belalcázar (más tarde, vizcondado de Puebla de Alcocer), estado de Capilla y condado de Siruela.

ESCRITO ANTIGUO

Castilla la Nueva en 1785. Obsérvese cómo la comarca de La Siberia aparece como parte integrante de Castilla La Nueva.

CASTILLO PUEBLA

Castillo de Puebla de Alcocer.

Pronto surgieron dificultades entre Talavera y Toledo sobre estas tierras. En 1445 el rey Juan II concedió la Puebla de Alcocer, con todo su extensísimo territorio, al maestre de Alcántara, don Gutierre de Sotomayor. Toledo se apresuró a reclamar ante el rey, intentando recuperar la zona, pero no lo consiguió. Por el contrario, en 1447 el maestre consiguió que el rey encargara el deslinde de los términos de La Puebla de Alcocer. En estos momentos, por tanto, prácticamente todo el territorio de la actual Siberia extremeña estuvo bajo el mando del maestre, siendo Puebla de Alcocer su capital. Para recuperar estos lugares, Toledo mantuvo largos pleitos, que no obtuvieron éxito. Sólo al fallecer don Gutierre se solventaron las diferencias, anulándose el deslinde y estableciéndose la vuelta de las villas de AlíaValdecaballerosCastilblancoSevilleja de la Jara, etcétera, al arzobispo de Toledo como adscritas a su villa de Talavera. El fin del pleito inició una etapa de buenas relaciones entre Talavera y Puebla de Alcocer, etapa que culminó en Alía, en 1469, con la firma de unas capitulaciones entre el concejo de Talavera y doña Elvira de Stúñiga, como tutora de su hijo, el conde de Belalcázar, con el fin de “poner mayor paz e concordia entre ambas las dichas sus partes e vezinos de la dicha villa de Talavera e su tierra e de los vasallos de la dicha señora don Elvira, vezinos de la dicha su villa de Herrera e su tierra“.3

Con la creación de las provincias fiscales por los Reyes Católicos en 1502, casi toda esta comarca, a excepción de las localidades de Castilblanco y Valdecaballeros, quedará englobada, sin motivos de peso aparentes, en la provincia de Salamanca junto con el resto de Extremadura. Ya en 1653, se crea la provincia fiscal de Extremadura, de la que seguirá formando parte La Siberia. Sin embargo, esto no romperá en modo alguno la dependencia de esta comarca del concejo de Toledo ni del Arzobispado toledano, motivo por el cual La Siberia aparece en varios mapas antiguos como parte integrante de Castilla la Nueva y no de Extremadura, pues es esta comarca legítimamente castellana.

Los tiempos modernos

La división provincial de España de 1833 incorporó todos los pueblos de la Siberia extremeña a la provincia de Badajoz. La división provincial se completó con la subdivisión en partidos judiciales que se llevó a cabo en 1834. Los pueblos de la comarca formaron los partidos de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer. Los nuevos partidos judiciales eran los menos poblados de los catorce en los que se dividía la provincia de Badajoz. El partido de Herrera del Duque estaba formado por trece pueblos y poco más de quince mil habitantes; el de Puebla de Alcocer, catorce pueblos y algo menos de quince mil habitantes.Esta división en partidos judiciales se ha mantenido hasta la segunda mitad del siglo. Así, cada partido llegó a convertirse en una referencia no sólo judicial sino también administrativa, electoral, recaudadora y hasta comercial. Todo ello generó un sentimiento de pertenencia a una misma comunidad donde formar parte de un mismo partido adquiere relevancia.

Los cambios demográficos aconsejaron la modificación de los antiguos partidos judiciales a partir de 1965. El partido de Puebla de Alcocer desapareció y sus pueblos se repartieron entre los limítrofes. La mayor parte, con la capital, se integraron en el de Herrera del Duque. Desde entonces se ha generado un sentimiento similar al que estimuló la antigua división y los diecisiete municipios del nuevo partido de Herrera del Duque, con sus 24.000 habitantes y 2.691,6 kilómetros cuadrados, constituyen La Siberia extremeña.

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