ETAPA 10 – 891KM Calama Salta

¡Los corredores de motos y cuadriciclos largan su segunda etapa maratón! Después de la frontera chileno-argentina, esta vez la especial del día comienza en las Salinas Grandes, a más de 3 600 metros. La altura podría calmar el entusiasmo y los motores. Los más robustos desempatarán en una final más bien técnica. Luego, en el tramo de enlace, el trazado toma el Paso del Acay, a 4 970 metros.

 
Distancia
Coche
Camión
Motos
Cuadriciclo
ENLACE
Distancia Horas
385 km
385 km
385 km
385 km
06:36 – 12:11
06:36 – 12:11
04:30 – 10:00
04:30 – 10:00
ESPECIAL
Distancia Horas
358 km
358 km
371 km
371 km
12:21 – 16:01
12:21 – 16:01
10:10 – 14:15
10:10 – 14:15
ENLACE
Distancia Horas
116 km
116 km
135 km
135 km
16:11 – 17:30
16:11 – 17:30
14:25 – 17:15
14:25 – 17:15


El paraguayo Nelson Sanabria, 12º el año pasado en su primer Dakar, salió ayer disparado por encima del manillar de su quad. Ayudado por Jorge Lacunza y con la pierna derecha tocada, llegó a meta abrazado por la polvareda de Calama, aturdido todavía pero con determinación.
Nada más entrar en el vivac, se fue directo hacia el Safety Center. «No hay nada roto ni dañado en los elementos de navegación», comenta. Nelson Sanabria no se quita ni el casco para narrar su aventura. Primero llama a Jorge Lacunza, el competidor más joven de esta edición que se apresuró a echarle una mano: «¡Oye, Jorge! ¡Gracias!». Después, sigue con el relato: «Iba siguiendo a Rafał Sonik. Estoy hablando de muy al principio en la etapa. El polaco ha doblado a una moto y yo iba detrás, pero cuando ha pasado Rafał, la moto ha vuelvo a incorporarse y he tenido que frenar. Al derrapar, he chocado con una piedra y he salido por los aires». Atrapado bajo los 250 kilos de peso del motor, el joven motorista argentino le ha ayudado a salir. «Habré perdido una hora ahí», se lamenta el paraguayo. A pesar de todo, ha terminado 9º en la etapa. Mientras estira las piernas, comenta: «No sé qué tendré. Voy a ver qué me dicen los médicos». Se quita el casco con despreocupación y descubre su resultado en la etapa de hoy: con una hora menos, se habría hecho un hueco en el podio. Nelson calla, pero seguro que para sus adentros maldice su suerte.

En la octava etapa, un alternador quemado a varios kilómetros de la línea de meta ha hecho perder seis posiciones a Éric Bernard en la clasificación general. El piloto de Nissan y su copiloto Alexandre Vigneau comentan el incremento de la exigencia en este Dakar.
«Se mascaba la tragedia», afirma Éric Bernard. «Se nos ha quemado el alternador a 13 kilómetros de meta en la última especial de la etapa maratón. Por suerte, llevábamos uno de recambio, porque si no, nuestro Dakar habría terminado ahí mismo». Con dos horas perdidas, el piloto galo ha retrocedido de la 26ª a la 32ª posición de la clasificación general. «Molesta, claro que sí, pero lo más importante es seguir en carrera. No hemos venido a ganar y no hay nada más doloroso que abandonar un Dakar». A pesar del susto, Eric se llevará consigo un buen recuerdo de su paso por Bolivia. «Unos paisajes magníficos y una gente muy acogedora», resume el veterano motorista que, al igual que su copiloto, no está seguro al cien por cien de que este país haya sido la mejor opción para que los autos volviesen a disputar una etapa maratón. «Desde el último Dakar africano, no había habido ninguna etapa maratón para los coches», puntualiza Alexandre. «No hay que olvidar que esta etapa boliviana ha sido la más difícil desde el punto de vista de la mecánica. Habría sido mejor organizarla en Argentina o en Chile y reservar para Bolivia una o dos etapas clásicas». Para Éric Bernard, «el Dakar ahora atraviesa terrenos nuevos donde los coches tienen que soportar todo lo que les echen. Son vehículos hechos para la arena, las piedras, el polvo, pero ahora también tienen que soportar el frío, la lluvia, la altura, la sal… Se está empezando a complicar». Ahora bien, después de todo, ¿no es esa la gracia del Dakar? ¿Romper los límites una y otra vez e ir más allá?

En este su octavo Dakar, David Pabiska nunca imaginó que pasaría tantísimo frío en tierras bolivianas, algo que, lejos de agarrotarlo, le ha llevado a firmar su mejor actuación gracias a un gran ataque en el Salar de Uyuni.
Es bien sabido que en la República Checa los inviernos son duros. David Pabiska, por tanto, no es ajeno a ello. Sin embargo, este hombretón de 90 kilos, jugador amateur de hockey sobre hielo, nunca imaginó que pasaría tanto frío durante su octavo Dakar. “Ha sido espantoso,” confiesa el piloto de KTM. “No estaba equipado para soportar tales temperaturas, así que las he pasado canutas, sobre todo al inicio de la vuelta hacia Iquique por el Salar de Uyuni. Nadie quería tomar la pista en tales condiciones. Había mucha agua y al rodar a 170 km/h las motos han quedado recubiertas de sal en seguida. Contrariamente a los demás, he tenido suerte pues no he sufrido problemas eléctricos.” Con todo, el piloto checo ha tenido que sufrir lo suyo durante las dos largas etapas maratón debido a una lesión en la mano provocada por una caída en las dunas de Antofagasta. “No me ha ayudado en absoluto, pero empieza a mitigarse el dolor.” Sorprendentemente, su 26º puesto en la etapa entre Uyuni e Iquique le ha brindado su mayor alegría en la presente edición. Dispuesto a atacar en el regreso a Buenos Aires, el piloto checo se coloca 26º en la general. “Si se dan varios abandonos podré colarme en el Top 20. Terminé el Dakar 2014 en 18ª posición así que tampoco me obsesiona conseguir un resultado mejor este año.”

 

Deja un comentario