ETAPA 9 – 539KM Iquique Calama

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dakar/rally-dakar-2015-9-etapa-iquique-calama/2950911/Para la sesión de despedida del desierto de Atacama, los competidores reunidos comienzan su especial con unos cincuenta kilómetros de arena y de dunas. Deben saborear las sensaciones ya que la sucesión ubicará a los pilotos y equipajes en posiciones no tan confortables. Las pistas sufrieron el deterioro del tiempo, y harán padecer sus asperezas: los agujeros y las lomadas pueden hacer de las suyas, y la estrechez de las vías expone las carrocerías a las ralladuras.

 
Distancia
Coche
Camión
Motos
Cuadriciclo
ENLACE
Distancia Horas
51 km
51 km
51 km
51 km
08:45 – 10:00
11:00 – 12:15
06:00 – 07:10
06:00 – 07:10
ESPECIAL
Distancia Horas
450 km
450 km
450 km
450 km
10:10 – 14:50
12:25 – 17:45
07:20 – 11:35
07:20 – 11:35
ENLACE
Distancia Horas
37 km
37 km
37 km
37 km
15:00 – 15:30
17:55 – 18:25
11:45 – 12:15
11:45 – 12:15

Las Honda del Team HRC no han tolerado bien la dieta ultrasalada que les deparó ayer su paso por el Salar de Uyuni en la segunda parte de la etapa maratón. Como consecuencia, Joan Barreda dice adiós a toda opción de victoria.

19.24 h. Joan Barreda cruza al fin la línea de meta de la especial de Iquique, flanqueado por dos compañeros de equipo, Helder Rodrigues y Jeremías Israel. Marc Coma, que hasta ayer le seguía en la general, llegó al vivac tres horas antes. Huelga decir que Barreda se dejó ayer toda opción de victoria en el Dakar y difícilmente podía ocultar su decepción en la meta, hasta el punto de que era incapaz de hablar. “Lo siento, en este momento no puedo hablar”, decía con gran dolor el gran perdedor de la etapa maratón, que se refugió tan pronto como pudo en su roulotte. Casi tan cariacontecido como Joan encontramos al chileno Jeremías Israel, su fiel servidor, que se mostró más dispuesto a relatarnos cómo habían pasado esta jornada aciaga, marcada por el frío, la lluvia y la sal del Salar de Uyuni, a la que culpan de gran parte de sus penurias: “Ha sido una etapa infernal… Nuestras motos no están hechas para esto. La de Joan ha sido la primera en resentirse y después le ha tocado el turno a la mía. Hemos tenido que empujarlas para que arrancaran. Después he tenido que remolcar a Joan durante 300 o quizás 400 km, ya no sabría decirte. Solo la he soltado en el descenso final.” Una odisea interminable de la que tampoco se ha librado Helder Rodrigues, que llegó apesadumbrado a la meta tras caer hasta la 19ª posición de la general. “Ha sido una etapa desastrosa para todo el equipo,” resume el portugués.

El piloto de autos colombiano Juan Manuel Linares está disputando su 5º Dakar consecutivo. Primer colombiano en terminar la competición, precisamente el año pasado en Valparaíso, sufre, se desespera, pero avanza sin descanso con un proyecto ambicioso en la cabeza: introducir al equipo Café de Colombia en el panorama de la prueba.

El 5º Dakar consecutivo de Juan Manuel Linares le empieza a pasar factura: «Es muy duro, y eso que el año pasado ya subió un punto la exigencia deportiva». En 2014, llegó sin mayores contratiempos a Valparaíso y apuntó en su haber su primer Dakar. Fue el primer piloto colombiano en conseguirlo. Este año está sufriendo de nuevo: «Por suerte, el calor no llega al nivel del año pasado», comenta Juan Manuel. Aliviado por esa mejora relativa, describe la carrera de este modo: «Hay dos Dakar. Nosotros estamos detrás, con los que ruedan por las estelas de los camiones en las pistas que ya han removido los mejores pilotos a su paso». Eso sí, está acostumbrándose a estas adversidades. Con un novato de copiloto, Daniel Pereira, afronta la realidad de la carrera en la categoría de aficionados con entereza y determinación: «¡Cuánta agua había en el regreso a Bolivia! Tuvimos dificultades en una rambla inundada, pero Daniel ha logrado recuperar los circuitos eléctricos». Para Juan Manuel, abandonar o no luchar hasta el último esfuerzo no son opciones que entren en sus planes: «En las 4 últimas etapas hemos llegado muy tarde y hemos dormido poco, pero bueno, aquí estamos. Seguiremos ahí. En Colombia hay infinidad de problemas y situaciones dramáticas, y al final todo el mundo sale adelante luchando. ¡Pues en el Dakar igual!». Está claro que Juan Manuel no cejará en su empeño. Ahora ya no es tanto un sueño personal como hace 5 años, sino que la competición adquiere ahora una dimensión más pública. Con esta nueva participación, inicia la siguiente fase de su sueño: un proyecto para introducir un equipo colombiano en las filas del Dakar: «La idea es que el equipo Café de Colombia se fortalezca para que el año que viene podamos registrar 2 Nissan». Mientras Juan Manuel, 71º en la jornada de descanso, lucha a brazo partido para acabar esta edición, su país está conociendo el Dakar poco a poco: «40 millones de colombianos apoyan al Nissan 373», reza la publicidad colocada por la marca en la prensa nacional. Juan Manual, un aficionado firme y decidido, empieza a notar la presión: normal cuando los proyectos son ambiciosos.

Diecisiete años después de su primer Dakar, Simon Pavey repite este año en compañía de su hijo Llewelyn. Los dos australianos, situados en la 73ª y 75ª posición al comienzo de la segunda mitad del rally, no tienen otro objetivo que llegar juntos a Buenos Aires.

«¿Rodar juntos durante la carrera? No, no funciona así», opina Simon Pavey. «Hemos preparado juntos esta cita, pero la carrera ya es otro cantar. No llevamos el mismo ritmo y sería hasta peligroso. Pilotar una moto exige mucha concentración. Tienes que estar en lo que estás y solucionar tus propios problemas. En los tramos de enlace es el único momento en el que rodamos juntos». El piloto australiano, que participa este año por segunda vez en el Dakar, presta especial atención, claro está, a Llewelyn, su vástago de 23 años, a quien ha sabido transmitirle la pasión por las carreras todoterreno y que descubre Sudamérica este año. «Desde el momento en el que lo vi prepararse para el Dakar, me entraron ganas de ir yo también», confiesa Llewelyn. «Nos prometimos que un día participaríamos juntos. Estoy muy contento de que hayamos podido cumplirlo». A mitad de recorrido, padre e hijo ocupan la 75ª y la 73ª posición en la clasificación general. En la etapa entre Antofagasta e Iquique, Llewelyn sufrió una caída y se hizo daño en el pie. ¿Quién le ayudó a levantarse? Por supuesto, su padre. «Llegué y lo vi en un hoyo. Le dolía un poco el tobillo, pero no había nada roto. Ahí sí que aprovechamos la ocasión para pasar algunas dunas y terminar la etapa juntos. Llewelyn pilota bien y es un chico sensato. No me preocupa en absoluto. Nunca conduce al límite». Una actitud indispensable para quien pretende terminar las dos semanas del Dakar. «Es una prueba difícil, pero me voy viendo mejor conforme pasan los días», afirma Llewelyn quien, como su padre, reside en Gales. «La carrera es nueva todos los días, no se repite». No queda más que apretar los dientes de aquí a Buenos Aires.

Thomas Berglund, líder de la clasificación de pilotos inscritos en la categoría motos sin asistencia, disputa este año su último Dakar sobre dos ruedas, con la firme intención de llegar a Buenos Aires entre los 30 primeros.

El año pasado, Thomas Berglund renunciaba a disputar su séptimo Dakar. Desalentado por su abandono en la edición anterior, el motorista sueco había optado por un tiempo de reflexión. “Me cargué el motor a dos días de llegar a la meta”, recuerda. “He tardado bastante en digerir el mal trago”. Thomas vendió finalmente su Husaberg para hacerse con una 450 KTM. Y se retira en 2015. “Será mi séptimo y último Dakar en motos”, anuncia este oficial del ejército sueco. El sólido piloto escandinavo quiere salir por la puerta grande. Por eso ha cuidado minuciosamente su preparación y decidió inscribirse en la categoría sin asistencia. “Por una cuestión financiera”, explica. “Pero también porque siempre he competido sin asistencia y tenía ganas de que mi última participación en motos fuera un último gran reto. Cuando eres tú el que tiene que preparar la moto al llegar en cada etapa, no hay margen para el error”. Entre Copiapó y Antofagasta, Thomas se pegó algún que otro susto. “He sufrido una serie de caídas, pero, por fortuna, la moto ha salido ilesa”, confiesa. “Es difícil medirse cuando te gusta atacar, como a mí. Estoy contento con mi primera mitad del recorrido. No estoy desgastado, ni la moto tampoco, y me encuentro a la cabeza de la categoría de motos sin asistencia con media hora de ventaja sobre el segundo. Mi objetivo es conservar esta posición hasta Buenos Aires, pero también me gustaría acabar lo más cerca posible del Top 20 en la clasificación final”. Al inicio de esta segunda parte del rally, el motorista sueco figura en 34ª posición.